Juan O’ Gorman

Juan O’Gorman (6 de julio de 1905 – 18 de enero de 1982) .

Pintor mexicano. Contemplado en muchos estudios como el último representante de la estirpe de los grandes muralistas mexicanos, que florecieron en la primera mitad del siglo XX.

Juan O’Gorman (6 de julio de 1905 – 18 de enero de 1982)

Juan O’Gorman (6 de julio de 1905 – 18 de enero de 1982)

Perteneciente a una familia vinculada a la cultura, O’Gorman se formó en la Escuela Nacional de Arquitectura, trabajó con los arquitectos de referencia en los años veinte y se instruyó en la pintura, simultáneamente. Radicalmente moderno, construyó la primera obra racionalista en Latino américa  hizo del mínimo esfuerzo y máxima eficacia su lema, para renunciar a la arquitectura poco después. Unos años de introspección y pintura lo distanciaron de la modernidad y con la biblioteca de Ciudad Universitaria regresó a la arquitectura para renacer desde una lectura orgánica y contextual. Con unas pocas obras de referencia, Juan O’Gorman es, sin duda, uno de los arquitectos más destacados de la arquitectura mexicana del pasado siglo.

Autorretrato

Autorretrato

En 1929, Juan O’Gorman compró un terreno en San Ángel que correspondía a dos canchas de tenis del Country Club San Ángel Inn. En una de ellas construyó la primera casa funcional de México, supuesta mente para sus padres, quienes nunca la habitaron. En realidad fue su carta de presentación. Era una casa Dominó corbusiana, conformada por dos losas soportadas por pilares de concreto equidistantes y una escalera de caracol exterior . Una representación tan literal como didáctica, donde buena parte de las paredes de vidrio transparentan la estructura icónica. La otra cancha la vendió a Diego Rivera para construir su estudio y casa habitación. Como afirma Víctor Jiménez, con estas casas  –lo sabían Juan O’Gorman, Diego Rivera y Frida Kahlo–, nacía de hecho la arquitectura moderna en México. “Jamás se había visto en México una construcción en la que la forma fuera completamente derivada de la construcción utilitaria”. Este encargo nació de una visita de Diego Rivera a la casa que Juan O’Gorman había construido para su padre. Rivera vio en la radicalidad de la arquitectura funcional y científica la esencia del arte. Unos paralelepípedos de planta casi cuadrada, se implantan sobre el plano horizontal de la cancha preexistente siguiendo su ortogonalidad. Solamente la fachada norte, que ilumina el estudio del pintor, se conforma con un gran ventanal oblicuo orientado con precisión al norte.

Juan O’Gorman asumió los postulados de Le Corbusier al pie de la letra: construcción elevada del suelo, fachadas libres, espacio interior sin compartimentar, azoteas habitables. Con todo ello, la paleta corbusiana se amplía a referencias del constructivismo soviético y a la arquitectura vernácula mexicana, adquiriendo signos de identidad únicos y contundentes. A los 26 años, Juan O’Gorman se dio a conocer con estas obras, sin haber viajado nunca fuera de México. Su lectura de la arquitectura funciona lista fue más radical que la de cualquier otro arquitecto en el mundo.

Víctima de la censura

Cuatro años después, O’Gorman realizaría tres tablas sobre la conquista del espacio para el Aeropuerto Nacional. Dos de ellas fueron destruidas porque incluían, en una exagerada representación caricaturesca, las figuras de Adolfo Hitler y Benito Mussolini, hecho que, al producirse en plena Segunda Guerra Mundial, hizo temer que pudiera provocar tensiones. Las dos tablas pasaron, pues, a engrosar la larga lista de las obras de arte víctimas de la política. La tercera de ellas se conserva hoy en el Museo de Historia de Chapultepec.

Los mitos paganos (1947)

Los mitos paganos (1947)

Por lo que respecta a la pintura de caballete, O’Gorman aborda temas complejos de intención y características diversas, que, con un predomino del sarcasmo macabro, oscilan entre el detallismo cargado de fantasía de sus Mitos y la lineal geometría de Recuerdos de Guanajuato, pasando por la sátira cruel de los Enemigos del pueblo. En la elaboración de sus composiciones utilizó preferentemente dos técnicas: el temple o pintura a emulsión, sobre soporte de manosite, para sus cuadros, que obtienen así unos colores luminosos y duraderos; y el fresco, para sus murales. La suya es una producción que refleja inquietudes sociales y nacionalistas. Fue el inventor de formas nuevas a través de creaciones arquitectónicas y, al mismo tiempo, el continuador del puntillismo, recreando más que nunca el poder del detalle sobre el conjunto global de la obra.

“El realismo de O’Gorman -ha dicho el pintor boliviano Roberto Berdecio- es la expresión de un artista formado por las más variadas disciplinas del conocimiento. Su obra muestra, en esta época de improvisaciones, el hecho poco común de su gran capacidad técnica en el más alto sentido artesanal”, párrafo que pone de relieve lo que constituye, tal vez, la faceta más característica en la producción del artista, su polivalencia, la facilidad y el rigor con que domina los más distintos materiales en una creación que pretende, y muchas veces consigue, ser sintética. En efecto, el conjunto de su producción se revela íntimamente ligada a sus conocimientos matemáticos, que le sirven para plasmar observaciones analíticas de planos superpuestos en las que se mezclan las explosiones de su fantasía (hombres alados, globos aerostáticos) con el canto heroico de la historia.

Con todo, el aspecto más interesante de sus trabajos, y el que le ha conferido un lugar destacado en el panorama de la pintura mexicana contemporánea, es la excepcional calidad de su trazo, su sabia organización de la perspectiva que evidencia su formación de arquitecto y, sobre todo, su factura detallista, su creación de verdaderas miniaturas de perfecto acabado y orden, perceptibles incluso en el interior de sus amplias composiciones murales.

En su repertorio de imágenes y de estilo tradujo gran parte del misterio propio de México, asumiendo y aglutinando vestigios de las civilizaciones precolombinas, del barroco macabro de los cultos fúnebres heredados de España y amplificados hasta la obsesión, de los colores y visiones de la vida cotidiana indígena, reflejados siempre con sencillez y claridad, cual de una fórmula matemática se tratara.

La ciudad de México, óleo de O'Gorman

La ciudad de México, óleo de O’Gorman

La vivacidad de su paleta y la recuperación de elementos insólitos o fantásticos característicos de la imaginería popular quedan de manifiesto en sus obras de caballete, entre las que sobresalen La ciudad de México y Autorretrato (1949 y 1950, respectivamente), y Recuerdo de los Remedios (1943), pero adquieren su mayor dimensión en unos murales entre los que deben mencionarse Historia de la aviación (1937, Aeropuerto Internacional Benito Juárez, México D. F.); Alegoría de las comunicaciones(1953), en la sede de la Secretaría de Comunicaciones de México; Cuauhtémoc redivivo, en un hotel de Taxco (1956); y Retablo de la Independencia (1960-1961, Museo Nacional de Historia, México D. F.).

Miembro de la Academia de Artes, recibió en 1972 el Premio Nacional de Artes, por su aportación a los campos artísticos pictórico y arquitectónico, y se mantuvo activo hasta que, en 1982, le sorprendió la muerte cuando se hallaba trabajando (apoyado por un equipo de colaboradores reclutados entre sus discípulos y seguidores de la Universidad de México) en unos frescos para el Museo Nacional de Historia y para el castillo de Chapultepec.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=B0Lg5kyPCog

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=UMg2gwWyAL0

http://www.youtube.com/watch?v=DXUabHLslgY

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